
Difembaquia.
Existen muchas especies de difembaquia y es perfecta como planta de interior porque no requiere mucha luz, crece rápidamente y es muy vistosa.
Lo malo es que contiene gran cantidad de oxolato cálcico, que si se ingiere o se está en contacto con la savia, provoca sobre todo picazón, enrojecemiento de las mucosas y en ocasiones pérdida de la voz durante unas horas.
Otras plantas comunes que contienen oxalato de calcio son, por ejemplo las calas, la colocaisa y la alocasia, también llamada manto de Eva.
Adelfa.

Filodendro.

Todas las partes de la planta raíces incluidas, son venenosas ya que contienen cristales de oxalato cálcico.
los efectos que produce su ingestión son similares a los de la difembaquia, aunque el filodendro en grandes cantidades provoca convulsiones y pérdida de conciencia y dejar secuelas como insuficiencia hepática o renal crónica. Puede provocar la muerte.

Hiedra.
No hay planta trepadora más popular. De hojas perennes siempre verdes, es muy fácil de reproducir por esquejes.
Es altamente venenosa, sobre todo sus frutos o bayas, cuya ingestión produce vómitos, diarreas, sudor frío... Pueden resultar abortivos y causar la muerte por colapso respiratorio.
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